FASE 2
Análisis de información para la búsqueda


Narrado por Marcela Carvajal

Objetivo de la fase

Cruzar la información recolectada sobre las personas desaparecidas, y su posible ubicación, para evaluar los posibles lugares donde se pueden encontrar los desaparecidos, y así planear las actividades de recuperación o exhumación en campo.

Análisis y cruces de la información|ARRIBA

¿Qué se hace?

Se toma la información recolectada en la fase anterior, es decir, la información básica de la persona, los posibles lugares donde puede estar, así como de exhumaciones previas en la región, y la información de la situación de la región junto con un mapa geográfico, y se comparan varias fuentes de información para definir los lugares donde se iniciará la búsqueda.

Cuando hablamos de comparar varias fuentes de información nos referimos, por ejemplo, a tomar los posibles lugares que los familiares sugieren en sus relatos y compararlos con los relatos de otras personas, por ejemplo con las confesiones de algún perpetrador o con denuncias de otros familiares de víctimas, o con información periodística sobre eventos de desaparición o hallazgo de cuerpos. Al comparar una mayor cantidad de fuentes de información se incrementa la posibilidad de encontrar los restos en la fase de recuperación.

Se verifica la información testimonial, se compara la información recogida y se interpretan todas las herramientas que se han recolectado para responder dos preguntas: ¿Quiénes son las personas desaparecidas? y ¿dónde pueden estar?

El estudio, análisis e interpretación de la información recogida es una labor de técnicos y especialistas, que requiere de tiempo, rigurosidad y confrontación de la información con las diferentes fuentes. El resultado de este trabajo especializado se verá en la efectividad de las acciones de recuperación. Una mayor cantidad y calidad en las fuentes información, será la clave para incrementar la posibilidad de encontrar a las personas desaparecidas.

Para dar respuesta a la primera pregunta, los investigadores de los organismos de Policía Judicial, deben buscar concordancias entre las denuncias de personas desaparecidas y los datos de cuerpos que ya se han encontrado para establecer posibles identidades. Para ello es importante hacer los cotejos en el SIRDEC, SICOMAIN y SINEI. También, consultan otras bases de datos como SAC, EVIDENTIX, FOSYGA, SIMIT, Registraduría Nacional y Notarias. Adicionalmente buscan información de salud con la Secretaria de Salud, el SISBEN y los Regimenes de salud contributivos y subsidiados, así como clínicas, hospitales y centros médicos.

Si no encuentran a los desaparecidos, deben concentrarse en la segunda pregunta.

Para responder la segunda pregunta, deben clasificar la información geográfica y testimonial para priorizar los posibles lugares donde pueden estar las personas desaparecidas (por ejemplo, fincas, ríos, lagos, abismos, cuevas, cementerios municipales y clandestinos, destacamentos militares, entre otros). Consultan otras bases de datos de la Unidad de Justicia y Paz, el SIJUF, el Centro de Información sobre actividades delictivas (CISAD), y el Instituto Nacional Agustín Codazzi. La evaluación de esta información debe registrarse en un documento base que sirve para programar una primera salida al terreno con la cual se descartan lugares donde existen pocas posibilidades de encontrar a los desaparecidos, y se definen áreas donde podría llevarse a cabo con mayor certeza, la recuperación de los restos humanos. Esto se llama una prospección del terreno.

Descartar los lugares en donde no hay posibilidades de que hayan restos humanos, es también un resultado exitoso, pues permite enfocar las energías en los lugares donde hay más posibilidades de encontrarlos.

¿Para qué se hace?

Se utiliza toda la información recolectada en la fase anterior para determinar dónde pueden estar las personas desaparecidas y tener una idea más clara sobre quiénes son las personas que se pueden llegar a encontrar en un determinado lugar. Además, se busca optimizar los recursos y saber qué posibilidades existen de encontrar a las personas desaparecidas una vez se desarrollen actividades de recuperación de restos humanos en campo.

Persona o institución relacionada con el procedimiento

Entidades estatales: Fiscal, investigadores, antropólogos asignados al caso por parte del Cuerpo Técnico de Investigación -CTI- de la Fiscalía y demás instituciones en calidad de Policía Judicial intervinientes en el caso (SIJIN, DIJIN y DAS).

Herramientas utilizadas

•  Información básica de personas desaparecidas (FNBPD)

•  Información de cuerpos encontrados no identificados

•  SIRDEC y otras bases de datos

•  Información testimonial sobre los posibles lugares donde se encuentran los cuerpos.

•  Información geográfica de la región

•  Información sobre la realidad de la región

•  Informe escrito sobre la evaluación de la información y la propuesta de búsqueda en el terreno.

•  Prospección del terreno

Planeación de la búsqueda|ARRIBA

¿Qué se hace?

El equipo técnico de la Fiscalía acuerda las gestiones logísticas necesarias para realizar las labores de exhumación o recuperación de cuerpos teniendo en cuenta un plan de seguridad y de posibles emergencias de salud.

De este modo:

•  Se acuerdan fechas exactas de las diligencias de prospección y exhumación.

•  Se establece el tiempo que se espera estar en campo.

•  Se define el equipo humano básico y especializado que asistirá a la diligencia.

•  Se identifican los instrumentos de campo necesarios, de acuerdo a las características de la zona y del enterramiento.

•  Se establece el orden de los lugares a prospectar.

•  Se acuerdan medidas de seguridad y se prevén posibles emergencias del equipo de la fiscalía responsable de la búsqueda, y de los familiares y acompañantes (expertos independientes) participantes en la diligencia.

•  Se presupuestan y coordinan las acciones respecto del transporte, el alojamiento y la alimentación de todos los participantes.

•  Se define la ruta de responsables del mantenimiento de la cadena de custodia hasta que los restos sean llevados al laboratorio en caso de ser encontrados.

Es recomendable organizar una reunión entre el equipo técnico de la Fiscalía y los familiares, sus representantes legales, y sus asesores independientes, en la cual se les presenta el plan de trabajo en campo, para la recuperación eventual de su ser querido desaparecido. Se acuerda el acompañamiento jurídico, psicosocial y forense, según las peticiones y necesidades de las familias, así como las posibilidades logísticas y de seguridad. Es importante discutir las gestiones logísticas descritas anteriormente, los roles de cada uno de los participantes, y los criterios de evaluación de las acciones adelantadas, para que no se generen falsas expectativas y todas las partes coordinen adecuadamente su participación.

¿Para qué se hace?

La planeación permite optimizar los recursos que se utilizan en el trabajo de campo y definir la fecha y lugar de las diligencias. Adicionalmente, permite definir la participación de las familias y preparar todo lo que se necesita incluyendo las gestiones logísticas y la cadena de custodia.

El proceso de recuperación implica mucho esfuerzo técnico, humano, emocional y económico. Una buena planeación puede reducir errores y evitar frustraciones. Es importante tener en cuenta que en una salida a campo se pueden hallar o no, restos humanos. En el último caso, se contribuye a descartar posibles lugares en futuras búsquedas.

Persona o institución relacionada con el procedimiento

Entidades estatales: el fiscal, investigadores y antropólogo y/o arqueólogo forense encargado del CTI, y demás instituciones en calidad de Policía Judicial (SIJIN, DIJIN y DAS).

Sociedad civil: los familiares junto con la asesoría de sus abogados y expertos independientes.

Herramientas utilizadas

•  El informe de análisis de los investigadores y de planeación de las actividades de búsqueda.

•  Pronósticos del tiempo y mapas.

•  Estudio de seguridad de la zona.

•  Listado instrumentos necesarios para realizar la recuperación.

•  Listado del equipo humano necesario para ejecutar las acciones.

•  Las necesidades de las familias y sus asesores y acompañantes.